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-"Vaya lío ¿eh?- Me dijo sosegado - Rubén es mi amigo desde hace mucho,
y jamás hemos peleado por alguna mujer. Eso es algo que siempre hemos
respetado ambos". No sabía qué responder, lo observé con detenimiento.
Ulises me gustaba y mucho, a su lado me sentía protegida y segura. Pero
con Rubén sabía que la vida jamás sería aburrida. ¿Qué hacer? ¿Cómo
elegir sin dañar a nadie?
De pronto Ulises se acercó a mí y me besó en plena boca tomándome por
sorpresa. ¡Qué sensación tan agradable! Nunca me había tocado antes.
Sentí un hormigueo recorrer desde el centro de mi estómago hasta mis
extremidades y correspondí su beso con entusiasmo. Sus manos empezaron a
recorrer mi espalda mientras yo me aferraba a su nuca. Su lengua
jugueteaba dentro de mi boca provocándome estremecimientos de placer.
Metió suavemente su mano bajo mi blusa, posándola sobre mi pecho,
acarició mis senos sin dejar de besar mi boca, yo sentía que me derretía
en sus brazos.
Pronto su mano bajó a mis muslos, rozándome apenas con la yema de los
dedos, la subió poco a poco por debajo de mi falda acariciándome por
encima de mi ropa interior.
Yo me encontraba totalmente excitada, y empecé a arrancarle la
camisa, besándole en la cara, el cuello y el pecho. Pronto ambos
quedamos totalmente desnudos y nos dejamos deslizar del sofá hacia la
alfombra.
Él estaba sobre mí, recorriendo todo mi cuerpo con sus besos,
provocándome corrientes eléctricas por toda mi espina dorsal. Acercó su
cabeza a mi monte de Venus. Yo me encontraba frenética; acarició
suavemente mi clítoris con su lengua. Pronto aumentó la intensidad de
sus caricias. Su lengua y sus labios me provocaron un intenso orgasmo. Y
justo cuando alcanzaba la cumbre del placer se abrió la puerta. Era
Rubén, que sorprendido se quedó estático sin saber qué hacer. Ulises
también se detuvo, mirando a su amigo con ojos de culpabilidad. Sin
detenerme a pensar, y ahogada por el placer, extendí mi mano hacia Rubén
mirándolo con la pasión que me embargaba en ese momento. Ulises me miró
sorprendido. Rubén sólo esbozó una media sonrisa y empezó a desnudarse.
Yo tomé la cabeza de Ulises entre mis manos y lo volví a acercar hacia
mi intimidad.
Eso marcó la pauta. De ahí en adelante no hubo necesidad de
explicaciones ni palabras. Ulises siguió acariciando mi clítoris con su
boca y Rubén acercó su miembro a mi cara para que yo hiciera lo mismo.
Era increíble el placer que estaba sintiendo, siendo mamada y mamando al
mismo tiempo. Jamás antes había estado con 2 hombres al mismo tiempo.
Pronto cambiamos posiciones, me incliné sobre mis rodillas y manos y
metí el miembro de Ulises en mi boca mientras Rubén, colocándose detrás
de mí me penetró. Yo acariciaba a Ulises con mis lengua y con mis
labios, engullendo por momentos su miembro casi hasta mi garganta,
mientras Rubén arremetía contra mí provocándome olas y olas de placer.
Pronto Ulises se acostó boca arriba en la alfombra, diciendo "me toca"
me separé de Rubén y me coloqué encima de Ulises, metiendo su miembro
dentro de mi vagina lentamente. Cuando sorpresivamente sentí a Rubén
detrás mío "yo también quiero" dijo. Me asusté, jamás había tenido sexo
anal.
"No por favor" dije tratando de apartarlo. "Me vas a lastimar, nunca
lo he hecho antes".
"Tranquila" dijo Rubén, "lo haremos con mucho cuidado".
Acarició con su mano la unión de entre Ulises y yo humedeciendo mi
ano con mis propios jugos. Acercó su miembro mientras Ulises detenía sus
movimientos para permitir que su amigo se acoplara. Sentí a Rubén entrar
lentamente en terreno virgen y no pude evitar una exclamación de dolor.
Era demasiado para mí y le pedí que se detuviera.
"No, tranquila, ya estamos casi listos" Respondió con voz ronca.
De pronto con una sola embestida me penetró totalmente. Grité de
dolor y Ulises me acercó a su pecho mientras acariciaba mi espalda con
ternura. Rubén me tenía asida por las caderas y los tres permanecimos
sin movernos por un instante mientras me daban tiempo a relajarme.
Pronto ambos empezaron un movimiento en plena sincronía. El dolor que
yo sentía se fue transformando en un placer cada vez mayor. Era una
sincronía de tres cuerpos pasmosamente perfecta. Mientras Rubén se
aferraba a mis caderas y mis hombros y besaba mi nuca y mi cuello Ulises
me acariciaba los senos y el vientre. Yo podía sentir a ambos dentro de
mí , llenándome plenamente y provocándome sensaciones jamás imaginadas.
Nuestros movimientos se hicieron cada vez más frenéticos. Los gemidos
de placer podían escucharse por toda la habitación.
Al fin los tres alcanzamos al mismo tiempo un gran orgasmo. Sentí
como me inundaban ambos y nos dejamos desplomar sobre la alfombra hechos
un nudo de piernas y brazos.
Permanecimos ahí, ambos abrazándome, casi sin respirar, recuperando
el ritmo de nuestros corazones.
"Todos para una..." Dijo Rubén de pronto.
"Y una para todos" Concluyó Ulises |