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Mi nana me enseñó cómo hacer feliz a las mujeres
Estimados amigos, soy Rafael. Si ustedes han leído el relato María la nana 1 podrán saber cómo fue que desvirgué a la hermosa y joven María, la "nana" que trabaja actualmente en mi casa (y se leyeron la versión 2 verán la versión que da María sobre los mismos hechos… que según mi opinión, está bastante calentona).
Pero lo que les voy a contar ahora no tiene que ver con María. Aunque indirectamente está relacionado, pues este fin de semana estuve visitando a mis abuelos maternos (ambos bastante mayores y enfermos) y mientras conversaba con una tía, ella me comentó que hace algún tiempo había visto a una antigua nana que estuvo trabajando en casa de mis padres cuando yo tenía 11 años… ahí surgieron los recuerdos, y talvez las explicaciones de mi comportamiento (porque tengo relaciones con la nana de la casa y de porque me gusta dejar bien satisfechas a las mujeres con las que tengo sexo).
Bueno, no más vueltas y vamos al relato.
Era una mañana cualquiera, en un día cualquiera de colegio (según saco las cuentas, yo estaba en quinto año de preparatoria). Lo único diferente ese día era que el día anterior mis padres y mis hermanos (que aún no asistían al colegio) habían viajado al sur a visitar a mis abuelos paternos por un par de días (ya que mi papá estaba ayudando a mi abuelo en algunos negocios).
Como estaba en el colegio, yo me quedé con mi nana. Rosa era joven, debe haber tenido unos 21 años. Mientras tomaba desayuno empezamos a conversar sobre la telenovela que a ella tanto le gustaba y que veía todas las tardes mientras almorzaba. Como yo en ocasiones veía la telenovela junto a ella, conocía los personajes y cada uno de los amores y dramas de los personajes, así es que la conversación fluía amenamente entre los dos mientras ella me relataba lo que había pasado el días anterior. El gran avance de ese capítulo había sido que la protagonista principal (tras un centenar de capítulos de espera) había sido por fin besada por el galán de la telenovela.
Esto tenía a Rosa en un alto nivel de excitación. Se sentía de alguna forma muy conectada a ese personaje y vibraba con lo que la protagonista estaba viviendo. Yo ya había terminado el desayuno y caminé hacia la sala a buscar el bolso con mis cuadernos para partir al colegio. Ella iba detrás de mí, se acercó a arreglarme la camisa que estaba desordenadamente fuera del pantalón y me dice, "venga acá mi Luis Alejandro" (invento el nombre pues no lo recuerdo, pero me llamó por el nombre del galán de la TV)… me termina de arreglar la camisa, se pone enfrente mío y me dice que me veo precioso, que le dan ganas de darme un beso apasionado, como el de la telenovela … yo me puse nervioso y supongo que me sonrojé, pues ella me dice que me veo tan tierno colorado.
Sigue tan cerca de mi cuerpo que me pone nervioso. Con una mirada que no había visto antes, pero que me agrada, me pregunta si conozco la diferencia entre los besos de la TV y los reales.
Sintiéndome absolutamente ignorante en esos temas y un tanto incómodo por demostrarlo, le respondo que no sé. Ella me explica entonces que la diferencia es que los de la TV no son reales, "no se los dan en la boca -como uno cree- sino que de costado, para que parezca que son de verdad". Aaah, no tenía idea, respondo yo.
"Si quieres te muestro como es". Me dice con un tono de voz que no le había escuchado antes, pero que hace sentir en mi cuerpo algo extraño. Su mirada y la sonrisa en su rostro me asustan y me seducen, y como una pequeña presa hipnotizada por la mirada seductora de su predador, caigo dócilmente en sus fauces y respondo "Bueno".
Ella me dice que me siente en el sofá y yo, sigo sus órdenes como un sirviente. Se acerca a mi mirándome a los ojos, se queda a menos de 10 cms. de mi boca. Respiro agitado. Me mira dulcemente a los ojos y luego mira mis labios. Aproxima su boca suavemente, estrecha con sus brazos mi cuerpo y me da un beso tremendamente apretado, al costado de mis labios, sigue apretando su boca contra mi, tan fuerte que ya me duele…. Y luego la retira y me dice: "viste, así son los besos de la tele; son de mentira. No como los besos reales, porque… ¿tú sabes cómo son los besos reales, verdad?". Me siento tremendamente disminuido con la pregunta, pero respondo con la verdad: No.
Se sonríe y con cierta picardía me pregunta: "¿Mi niñito no ha besado a ninguna compañerita en el colegio?. Con una voz muy suave le respondo: No, esteee... bueno sí, pero nunca en la boca. "Entonces no sabes como hacerlo. Es super fácil". Con los dedos de su mano derecha empieza a tocar suavemente mis labios y empiezo a sentir un extraño cosquilleo en mi cuerpo, luego con empieza a meter su dedo índice en mi boca. Me resisto un poco, pero me presiona más, así que sedo y abro un poco mi boca… "tienes que abrir un poco más tu boquita -me dice tiernamente- para que yo te muestre como es". Estoy nervioso, pero le hago caso. Ella acerca su boca a la mía y sus labios me tocan, su lengua se me mete en mi boca y yo no comprendo que pasa. Se aleja un poco, me mira a los ojos y me dice suavemente: "busca con tu lengua la mía". No entiendo mucho para qué, pero hago lo que ella dice y a medida que lo hago, empiezo a sentir calor. Mi corazón bombea fuertemente y empiezo a sentir cómo en mi entrepierna algo empieza a ponerse duro.
Me separo un poco de ella y le digo que mejor nos vamos, o sino voy a llegar tarde al colegio. Ella me dice que para qué voy a ir, que ella me va a enseñar algo que me será mucho más útil en la vida que lo que aprenda ese día en el colegio. Le respondo: "mis papás se van a enojar si saben que…". Ella, con una autoridad que no le había visto antes, tapa mi boca y me dice que me calle, que ese no es ningún problema, pues ella está cuidándome y que les puede decir a mis papás que durante la noche tuve algo de fiebre y que prefirió dejarme en casa para que no me fuera a poner peor. No tengo argumentos para rebatirle, aunque tampoco tengo ganas de irme, así es que le digo que está bien.
Ella me da un beso profundo, de los de verdad y luego me toma de la mano y me lleva a mi habitación. Me sigue besando y lentamente me empieza desvestir. Estoy nervioso y excitado. Estoy desnudo frente a ella, no es la primera vez pues ella me acompaña mientras me baño o en ocasiones cuando me pongo mi pijama, pero por primera vez siento pudor. Me empuja suavemente sobre la cama y sin quitarme los ojos de encima empieza a desnudarse. Se saca su vestido y queda en ropa interior. Por primera vez tomo conciencia de sus formas y con deleite contemplo sus caderas anchas y busto grande. Su piel morena genera un hermoso contraste con su ropa interior blanca. Su brasier y calzón no son finos como los que he visto que usa mamá, pero se ve hermosa. Se sube a la cama y empieza a besarme nuevamente. Recordé las instrucciones que me dio en la sala, así es que abro un poco mi boca y dejo que su lengua entre en la mía y con mi lengua empiezo a buscar la de ella. Ella recorre con sus manos mi cuerpo desnudo. Ella me ha bañado alguna vez, pero ahora empiezo a experimentar nuevas sensaciones. El pudor empieza a abandonarme. Ella pasa delicadamente sus cortas uñas sobre mi pecho y sigue bajando por mi vientre, para luego continuar por mis piernas. Toca delicadamente mi pene que esta durísimo y con su mano me empieza a correr el prepucio hacia atrás, dejando a la vista la roja cabeza de mi infantil pene. Sube y baja su mano… y se siente delicioso.
Se saca su brasier y unos pezones grandes quedan a la vista. Se recuesta a mi lado y acerca sus senos a mi cara; Yo, instintivamente, empiezo a mamar. "Despacio, me dice, sin usar los dientes, sólo chupa y juega con tu lengua en mi pezón". Le obedezco. No sé si lo estoy haciendo bien, pero siento como se empieza a poner cada vez más duro. Ella sigue jugando con mi pene. Me tira el cuerito totalmente hasta atrás. Me duele un poco, pero se siente exquisito. Ella juega con mi pene y yo juego con su pezón. Me toma la mano y me la pone sobre su otro seno. Me dice que con mis dedos empiece a jugar con el otro pezón. Con voz muy baja me dice "aprieta despacio. Juega con él como si estuvieras haciendo una pelotita". Así lo hice y poco a poco empecé a sentir su respiración profunda y larga, y después de cada exalación se le escapaba un mmmhhh! o aaahh!
Esos ruidos me provocaban, haciendo aflorar por primera vez mis instintos masculinos, por lo que me aferraba con mayor gana al jugueteo de mi lengua y dedos con sus pezones. "Así esta bien mi Rafita, siga así mi chiquitito. Mmmhhh!"
Podía sentir como su respiración empezaba a acelerarse cada vez más. Se detuvo un momento y se sacó rápidamente su calzón. En ese momento vi su pubis tapado por una frondosa alfombra de pelos negros, los que se enrollaban como diminutos resortes. Abrió sus piernas y con su mano derecha empezó a tocarse entremedio de sus piernas. Miraba extasiado sin comprender lo que hacía. "Sigue jugando con mis senos", me ordenó.
Seguimos así por algún rato. Yo seguía chupando y jugando con sus pezones. Ella tenía su mano sobre el pubis y con los tres dedos del centro presionaba circularmente en su entrepierna. Pude darme cuenta que al cabo de unos minutos ella empezó a acelerar el ritmo con el que pasaba sus dedos y en forma simultánea los sonidos que ella hacía empezaron a ser más fuertes. Su respiración estaba muy acelerada; se tocaba cada vez más rápido y muy fuertemente, casi con rabia. Abría sus piernas y luego las cerraba, pero me daba la impresión de que no tenía control sobre ellas. En ocasiones tenía la impresión que los dos dedos del centro se perdían dentro de ella. Sí, sigue así, asii, asiii, asiiii …. Aaahhhh!! Un gran grito se le escapó, sentí su cuerpo retorcerse y pensé que la tal vez le había hecho daño con mis dientes, así es que me alejé de su pecho.
En ese momento me miró a la cara y yo debo haber tenido quizás que cara, pues se empezó a reír y me dijo, "bien mi rafita, los hecho muy, muy bien… veo que no sólo eres aplicado en el colegio. Vas a llegar muy lejos mi niñito". Eso me calmó un poco, pero seguía sin entender.
Después de descansar unos segundos me dio unos besos en la boca y me explicó que las mujeres tienen algunos puntos en el cuerpo que son "botoncitos de felicidad". "Recuerdas -me dijo- que cuando vamos a la feria de entretenciones hay un señor que está en una cabina y controla las tazas voladoras. El tiene varios botones y apretándolos puede hacerlas girar más rápido, o hacerlas subir o bajar según desee". Asentí con la cabeza. "Bueno, es lo mismo acá. Si tú quieres y aprendes bien, tocando esos puntos con tu lengua, con tus dedos o con tu pirulita, vas a poder hacer subir al cielo a una mujer. Le vas a dar una tremenda felicidad, de la cual va a estar siempre agradecida… como yo lo estoy ahora".
Pero si estabas feliz, le dije, por qué entonces gritaste de dolor. Una sonrisa apareció en su rostro y sus ojos brillaron tiernamente; se veía hermosa. "No mi chiquito, me dijo, no grité de dolor sino de placer, de felicidad... ya entenderás lo estoy diciendo cuando tú lo experimentes".
Empezó a besar mi cuerpo desnudo. Bajó hasta llegar a mi pene. Tiró con sus manos el cuerito que cubría mi diminuto, pero duro pene y empezó a pasar su lengua sobre él. Que rico se sentía. También besaba y pasaba su lengua sobre mis testículos... ¡que delicioso!
Luego de algún rato se recostó y me dijo que me iba a mostrar algo. Extendió sus piernas muy ampliamente y me dijo que me acerca a su entrepierna. Al acercarme pude ver sus gruesos labios vaginales. Con sus manos separó sus labios y me mostró un pequeño pedacito de carne que estaba en la parte superior de su vulva. "Este botoncito, me dijo, se llama clítoris y es uno de los puntos más sensibles que tiene la mujer para alcanzar la felicidad… lo puedes tocar con tu dedito o acariciar con tu lengua. Este hoyito que ves acá –apuntó con uno de sus dedos- es la entrada de la vagina y por aquí los hombres meten su pene para hacer gozar a las mujeres", me miraba con una cara pícara, mientras se introducía todo el dedo dentro de su vagina.
"Ven – me dijo- acércate aquí y juega con tu lengua" Hice lo ella me pidió, metí mi cabeza entre sus piernas abiertas y empecé a pasar mi lengua sobre su clítoris, dando unas lengüeteadas largas. "Así está bien mi chiquitito, ahora también puedes jugar con él, envuélvelo con tus labios"… seguí sus instrucciones. Empecé a sentir como poco a poco empezaba a mojarse toda su vulva… pensé que era mi saliva, pero ese líquido se sentía más espeso… su sabor era agradable y empezaba a justarme esto de besarla… sentía como su clítoris estaba más duro que cuando comencé a besarla y nuevamente empezaron sus quejidos… mis labios y mi cara ya estaban llenos de los jugos que le brotaban desde no sé donde… Sus quejidos ya me estaban asustando, pues eran cada vez más fuertes… "méteme un dedo" me ordenó… y yo hice lo que le había visto hacer… así, mientras seguía pasando mi lengua sobre su clítoris, empecé a meter y a sacar mi dedo de su vagina… "así mi chiquito, bien, ahora méteme dos… no, méteme tres deditos dentro mío". Le obedecí… al poco rato ya no eran quejidos, sino que abiertamente gritos. "Así, así, más, más, méteme más, méteme tu mano entera dentro de mi zorra, ohh! estoy calientee!". Empecé a meterle mi mano y su cuerpo empezó a retorcerse de placer... mi pequeño puño entraba y salía desde su mojada zorra. Esto era muy raro, pero esto se sentía muy rico, ver como mi mano la penetraba, escuchar sus gritos, ver su cuerpo retorcerse de placer … y su cara, una cara que me enseñó lo que era realmente una mujer caliente, entregada al placer del sexo.
Seguimos en este mete y saca de mi mano por un par de minutos hasta que ella estuvo totalmente satisfecha y los estertores de su cuerpo se detuvieron completamente. Yo estaba extasiado con esta visión… sentía una energía que recorría mi pene… algo instintivo me llevaba a desear clavarlo en lo que fuera. En ese momento ella sacó mi mano por un instante y empezó a besar mi pene, sentía que iba a explotar… como si algo quisiera salir desde dentro de mí. Ella siguió besándolo y acariciando mis testículos.
Luego de un minuto ella me dio la espalda, se arrodilló en la cama y me mostró todo su culo. Un culo redondo y grande… delicioso. Podía ver la entrada de su ano, apretadito y su vulva abierta, roja y mojada. Giró su cabeza hacia mi y me dijo: "Ven Rafita, métemelo, métemelo!".
Ella se agachó bien sobre la cama y su culo quedó apuntando al cielo. Yo me acerqué a ella, me paré sobre la cama y sin que me diera más instrucciones se lo encajé con dureza y empecé a entrar y salir con fuerza, con rabia… poseído por ese instinto carnal que ella había despertado en mi. No puedo decir si eyaculé, pero después de alcanzar el orgasmo me quedé muy relajado.
Después de esto nos tiramos en la cama y ella me empezó a besar y a hacer cariño. Fue muy agradable… después de un rato ella fue a buscar un vaso de leche caliente con chocolate para cada uno y galletas y nos quedamos casi toda la mañana en cama, viendo televisión y riéndonos.
Esa noche ella durmió conmigo y antes de dormir repetimos parte importante de las cosas que hicimos en la mañana. Desde esa fecha tuvimos sexo bastante seguido y yo seguí aprendiendo cómo hacerla feliz… me sentía su hombre.
Después de casi un año de mi entrenamiento en como hacer feliz a una mujer, mi familia tuvo que viajar fuera de Chile por los negocios de mi padre… así es que Rosa tuvo que dejar de trabajar con nosotros. Fue una gran pérdida para mi… pero lo que aprendí con ella me marcó para siempre.
GRACIAS POR LEER ESTE RELATO, QUE TAMBIÉN ME HA SERVIDO DE TERAPIA. ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO… LEAN MI RELATO ANTERIOR Y EL DE MARIA. ESPERO SUS COMENTARIOS ( hotstorm69@yahoo.com ).