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Una noche de sol. mm

Tenía pocos días en la cuidad y sentí la necesidad de hablar con mi familia que estaba en otra ciudad, por lo cual me dirigí a una caseta telefónica. Me sentía contento ya que en esos pocos días había conseguido el trabajo que deseaba y precisamente ese día había recibido mi primer sueldo. Mi primer pensamiento fue salir a una disco o algo parecido pero aun desconocía por completo la ciudad y el miedo que produce andar solo en una ciudad con tan altos índices delictivos me hizo por optar no salir y me sentía resignado a volver al departamento tan pronto hablara por teléfono.

Caminé a prisa porque faltaba solo media hora para que el negocio de telefonía cerrara y aunque en ese momento solo pensaba en lo feliz que iba a estar mi familia con las noticias que les iba a dar, cuando entré en la caseta se me olvido hasta como me llamaba y es que atendiendo el negocio había una preciosidad de niña, de piel blanca y ojos color miel, el cabello color caoba un poco ondulado le caía hasta los hombros, unas pocas pecas casi imperceptibles remataban una nariz respingada y coqueta, su frente amplia estaba adornada con unas cejas cortas y semi pobladas que con un ligero alargamiento en su extremo exterior le daban un aire de picara y coqueta.

- Que desea? – me llegó el sonido de su voz, como si de un sueño se tratara.

- Que desea? – repitió la dulce vocecilla y eso aunado a lo incesante de su mirada sobre mi, que me había quedado como petrificado bajo el marco de la puerta, hizo que reaccionara ya que en un acto de completa idiotez contesté – nada – y salí del negocio.

Deje pasar al menos un minuto, tiempo en el que logré recomponerme y dar sentido a las ideas de mi cabeza y volví a entrar – quiero hacer una llamada de larga distancia – dije, al tiempo que ella esbozando una sonrisa me decía con la mirada que era el idiota mas grande del universo y es que en verdad por unos cuantos segundos lo fui.

Después de varios intentos en los que nadie en mi casa levanto el teléfono, le dije que esperara unos 5 minutos y volviera a marcar. Ella tomó una revista de modas y espectáculos y se dedicó distraídamente a hojearla, yo me senté en el lugar mas alejado dentro del pequeño recinto y casi no me atrevía a levantar la vista en virtud de mi estúpida reacción de hacia apenas unos momentos – Que te pasó hace un rato? – me preguntó esa dulce niña con un tono burlón en su voz – A que te refieres? – dije a mi vez, intentando fingir que no sabia a que se refería. – Bueno, es que entraste y te quedaste parado como un tonto en la puerta – si supieras que me quedé así solo por verte, eso solo lo pensé, claro – es que creí que se me había olvidado el numero de teléfono, pero ya afuera recordé que si lo traía – pura mentira – pero al menos había podido inventar algo para minimizar la situación ridícula en que me vi involucrado; sin embargo, no pude evitar sentir coraje cuando ella soltó una risita y le dediqué una mirada fulminante. – No te enojes – me dijo – pero es que te veías muy chistoso – Vuelve a marcar por favor – le dije, queriendo cortar con esta plática y con esta situación que me estaba resultando demasiado incomoda.

En esta ocasión mi hermano contestó el teléfono y pude hablar con él unos minutos, como mis papás no estaban le di los pormenores de mi situación y me despedí prometiendo volver a marcar lo mas pronto posible. Cuando terminé faltaban escasos 10 minutos para la hora del cierre y al parecer la niña esta ya estaba haciendo sus cuentas de cierre, pagué casi sin voltear a verla y cuando me regresó el vuelto me dijo – te puedo pedir un favor, mira ese individuo de afuera – atisbe un poco la mirada y vi que cruzando la calle estaba un tipo recargado en la pared, fumando, con una actitud muy sospechosa – tengo miedo que me quiera hacer algo, porque no te quedas unos minutos en lo que llega el dueño del negocio, para que no esté sola y él no se atreva a hacer nada. Acepté y durante esos 10 minutos platicamos y nos conocimos un poco, supe que se llamaba Soledad, Sol para los amigos, que tenia 17 años, que ella estaba estudiando y en las tardes trabajaba para costearse sus estudios, que vivía con sus papás con los que se llevaba súper bien, que tenia un hermano de 7 años y que no tenia novio porque los tipos de la escuela donde estudiaba eran unos idiotas que solo pensaban en divertirse ellos y además eran unos estúpidos. Por mi parte ella supo que tenia 19 años, que recién había llegado a la ciudad, que tenia estudios técnicos de computación y apenas una semana antes me habían contratado en una empresa como asistente de sistemas, que vivía con una tía de mi madre que era un poco mas que anticuada. En fin que nos caímos muy bien y ya parecía estar olvidado el penoso incidente de mi fatal presentación. Cuando llegó el dueño del negocio ella me presentó como un buen amigo y él no le dio importancia a que yo me quedara mientras hacían el corte del día.

Salimos juntos y le pedí que me dejara acompañarla a su casa ya que el individuo sospechoso no se había movido y tenia miedo por ella – aja. La verdad es que ella vivía a muy corta distancia de donde trabajaba y fue muy poco lo que conversamos, pero aun así esta preciosa niña ya me tenía prendado. Una vez afuera de su casa me paré frente a ella y tomando sus manos entre las mías le dije que era una niña súper linda y que me gustaría volver a platicar con ella – Tu también eres muy lindo y muy tierno, puedes ir a mi trabajo cuando quieras y pues a la salida me acompañas a mi casa – dijo ella, no me lo podía creer, esta exquisitez de mujer me estaba abriendo una posibilidad de que hubiera algo mas entre nosotros. Me despedí de ella con un beso en la mejilla y comencé el camino a mi casa emocionado y contento, sabía que esa noche iba a soñar con ella, pero no bien había avanzado cien metros cuando escuché que alguien gritaba mi nombre a mis espaldas, me volví para encontrarme con Sol que venia hacia mi, y me dijo que no había nadie en su casa, que sus papás tuvieron que salir por una emergencia y que no volverían hasta el día siguiente y por eso quería platicar un rato más conmigo, ya que iba a estar sola y se aburriría mucho, acepté encantado la idea ya que en pleno viernes no me apetecía la idea de irme a dormir temprano. Regresamos al porche de su casa y seguimos platicando, le dije de mis intenciones de salir a un antro o disco y ella me confesó que no le atraían para nada ese tipo de lugares, la gente aglomerada, los baños saturados y malolientes, tipos indeseables que se aprovechaban de el amontonamiento para meterles mano a las chicas y en fin una larga lista de cosas por las que prefería no acudir a esos lugares. Acepté su razonamiento como lógico y le pregunté que era lo que le gustaba hacer - cosas tranquilas – me respondió – ir al cine, a una exposición, caminar por el parque, salir a comer y cosas así – luego me preguntó que si ya conocía "El Chamizal" que es un parque muy grande donde la gente acostumbra salir a pasear, de día de campo, a hacer ejercicio y que aparte es un lugar muy agradable para relajarse por la abundante vegetación, obviamente contesté que no, con los pocos días que tenia en la ciudad apenas si había oído hablar de ese lugar y me dijo que haber si algún día íbamos juntos, le contesté que por mí encantado. La conversación derivó acerca de nuestras preferencias y la verdad coincidíamos en muchas cosas hasta que en determinado momento le dije que como teníamos los mismo gustos tal vez podríamos funcionar como pareja, y ella me contestó – yo creo que sí – Que mas podía pedir, yo sabia que no le era del todo indiferente, mi corazón latía a mil por hora – Tal vez debamos intentarlo pero después, ahora no me gustaría romper la magia del momento – le dije – En verdad te parece un momento mágico? – replico ella a su vez. – Claro que me parece mágico, desde el momento en que te vi en la caseta, siento como que ya no soy yo, como que ya no existo, como si todo fuera parte de un hermoso sueño – le dije – Que cosas mas tiernas dices – contestó acercando sus labios a los míos, dejándolos a un centímetro y cerrando los ojos, por mi parte volví a tomar sus manos y cerrando también los ojos disfruté de ese beso que Sol, mi Sol me ofrecía.

Perdí la noción del tiempo y de la realidad, cuando me di cuenta el beso se había terminado y Sol recargaba su cabeza en mi pecho mientras los dos nos abrazábamos tiernamente y permanecimos largo rato de la misma manera hasta que ella me preguntó que pensaba de ella – ya te lo dije, que me pareces la niña mas hermosa, tierna y agradable del universo – si – dijo ella – pero es que me siento un poco rara, nos conocemos apenas hace dos horas y ya te estoy besando, no creas que yo soy así, en realidad le pongo muchos pretextos a los hombres, pero es que tu eres tan diferente, tan especial, que me haces sentir una confianza enorme, haces que todo sea bello y que nada me importe – Pues tu sentimiento es bien correspondido – le dije – a tu lado el mundo ya no es igual y creo que nada me importaría siempre y cuando estuvieras a mi lado – A esto siguió otro beso y luego muchos mas, a partir de ahí las palabras salían sobrando, continuamos disfrutándonos, explorándonos, como si nos deseáramos desde hacia mucho tiempo – Quieres que vayamos a el Chamizal? – me pregunto Sol – A esta hora? – pregunté desconcertado pensando que el parque estaría cerrado – Claro, es la hora de los enamorados, o sea que si vamos ahora verás que hay muchas parejas caminando por el parque, disfrutando de su amor a la sombra de la noche – Pues vamos, si es como dices seremos dos enamorados mas. Llegamos cerca de la media noche y la verdad es ya había muy pocas parejas supongo que la mayoría ya se habían ido a descansar o a divertirse a otro lado, caminamos mucho rato sin decir nada, tomados de las manos, extasiándonos con el romanticismo de una noche en el parque y finalmente nos sentamos sobre la hierba a continuar besándonos, a continuar amándonos. Las caricias fueron subiendo de tono y aunque nunca me propuse aprovecharme de esta bella niña, nuestros cuerpos se reclamaban y solo dejamos aflorar el instinto que nos pedía a gritos algo mas, puse mis manos por dentro de su blusa, acariciando su espalda y repegándola mas a mi, entregándonos a besos mas largos y mas profundos, continué explorando su cuerpo, acaricié sus pechos por encima del brassier y después, levantándolo pude acariciar sus pechos al desnudo y sentir el contacto de su piel suave y sus pezones erectos, levanté su blusa y fueron ahora mis labios los que disfrutaron de ese fino contacto, la recosté continuando con mis besos en sus senos y metí mi mano dentro de sus jeans acariciando por sobre la tela de su diminuto calzón la mata de vellos que coronaban su panochita, no pasó mucho tiempo antes de que siguiera con mis caricias pero ahora por dentro del calzón, sentía la humedad y el calor de su sexo, ella para darme mas libertad de acción desabrochó sus jeans y separó un poco las piernas, con este movimiento mi mano obtuvo una completa libertad y no tardó mi dedo índice en penetrar el contorno de sus labios vaginales encontrando una abundante humedad, subía y bajaba mi mano en su sexo rozando su clítoris y arrancando de mi adorada Sol gemidos de placer.

Con sus manos aferradas firmemente a mis brazos me decía – Daniel, mi amor quiero tenerte así para siempre conmigo – sabia que su orgasmo esta próximo y volví a besarla metiendo mi lengua en su boca, acariciando cada vez mas rápido su vágina hasta que sentí el temblor de su cuerpo y un suspiro que parecía un ahogado grito... había tenido su orgasmo. Retiré mi mano de su entrepierna y me dediqué a prodigar caricias y besos a su vientre, pechos, brazos y carita, logrando que su disfrute fuera mayor mientras lograba que poco a poco se fuera relajando. Una vez que se hubo relajado por completo me tendí a su lado en la hierba, los dos con la cara al cielo y tomados de la mano.

Ha sido maravilloso me decía Sol, jamás pensé que pudiera sentir tanto placer como lo que me has dado. – Me alegra saber que lo disfrutaste mi amor, no quiero que pienses que soy un aprovechado, es solo que me dejé llevar por lo que sentía – le dije – no importa – contestó Sol – si esto pasó fue porque los dos lo queríamos y la verdad no me arrepiento de nada, es mas, me gustaría que buscáramos un lugar mas solitario y apartado donde poder entregarme a ti sin temor a que nos vea alguien o peor aun los vigilantes – O sea que a ti te gustaría que hiciéramos el amor? – pregunté sorprendido, por algunos segundos se quedó solamente viéndome, con aquel brillo especial en la mirada y con una sonrisa que podía significar muchas cosas. – Pues claro tonto – fue su respuesta – todo ha sido especial, la forma como nos conocimos, el hecho de que esta noche estuviera yo sola, cada palabra que nos hemos dicho y esta noche que no sé porque pero también tiene algo de especial, todo me indica que tu eres el hombre y este es el momento para entregar mi virginidad – para mi fue como recibir un terrible golpe en la cabeza, jamás llegue a imaginar que algo así me pudiera suceder y es que, aunque no era mi primera vez con una chica virgen, esta niña superaba todas mis expectativas ya que todo en ella era especial.

No contesté por temor a echar a perder el momento con algún mal comentario, y dejé que ella me guiara por los más recónditos lugares de ese parque que para mi a partir de esa noche iba a ser sagrado, por fin llegamos a un lugar donde parecía que el tiempo se había detenido, los ruidos llegaban como un eco distante y solo el ritmo de nuestra respiración acelerada marcaba los pasos a seguir. Nos besamos como dos locos, mientras nuestras bocas se inundaban de placer nos despojamos de todo lo que nos cubría de la cintura para arriba, me puse detrás de ella y besando su nuca, cuello y espalda fui, desabrochando nuevamente sus jeans para volver a buscar con mis dedos esa cuevita caliente que me estaba esperando, mientras apretaba con su colita toda mí virilidad, lentamente fui descendiendo sus jeans para que sintiera en carne viva toda la dureza y el calor de mi verga, ella misma terminó de quitarse el pantalón y se quedó recostada en el césped como una tentación, como un trofeo esperando que yo lo tomara, separé sus piernas y me coloqué entre ellas mientras mis labios seguían deleitándose con el néctar de los suyos y el calor de sus pechos, lentamente fui bajando y recorrí con mi lengua el contorno de sus piernas por fuera y por dentro deslicé su calzoncito a un lado besé su intimidad, apoderándome de su botoncito de placer arremetiendo con mi lengua contra él, besándolo y disfrutándolo hasta que se deshizo en un mar de incontenible pasión.

Ella sabia bien lo que quería y aunque antes se había atrevido a tocar mi verga, en ese momento alargó su mano sintiendo en ella su calor, hábilmente bajó el zipper logrando extraer la herramienta de su desvirgación; se despojó de su diminuto calzón y esperó en silencio a que yo continuara con el resto de la profanación, la contemplé por unos instantes completamente desnuda, guardando en mi memoria hasta este día toda la belleza de su cuerpo a la luz de la luna. Coloqué mi miembro en posición y despacio fui penetrando en su santuario, la barrera de su himen detuvo la incipiente entrada y sin decir nada, solo con la mirada le pregunté si estaba lista, tampoco dijo nada solo cerró los ojos y echó hacia atrás la cabeza al tiempo que sus manos se aferraban fuertemente a los lados de mi pantalón jalando de él, entendí el movimiento y fui dejando caer mi cuerpo sobre ella dejando que mi verga llegara hasta el ultimo rincón de su cuevita. De su boca solo escapó un pequeño gemido apenas audible pero que yo sabia que venia desde lo mas profundo de su ser. Al principio fueron movimientos suaves después más fuertes, con sus manos se aferraba a mi espalda y se mordía el labio ahogando los embates de placer que la sacudían, un orgasmo que nació desde el centro mismo de mi cerebro fue recorriendo todo mi cuerpo situándose en mi verga, me salí de su interior por temor a un embarazo no deseado y vertí sobre sus piernas y sobre el césped el jugo de mi pasión.

Uno de los mejores momentos de mi vida había pasado, dejando una huella imborrable tanto en ella como en mi, nos alejamos dejando atrás el parque que bien pudiera llamarse el parque de los deseos, por que sé por muchas personas que cientos de veces su verdor se ha regado con sangre virgen y que sus árboles, sus bancas y su luna han sido mil veces testigos de irrefrenables encuentros de placer.

En fin esa fue mi primera noche de Sol.