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Mi primera vez. Nalgas grandes pero tenia otra cosa grande.
Mi historia comienza en la preparatoria me llamare JE. Como buen adolescente, mi conducta provocó que perdiera dos años en mis estudios a nivel secundaria. Sin embargo no me di por vencido y dentro de mi grupo de amigos era de los mas grandes de edad.
Un poquito más maduro que el resto de mis compañeros tenia la oportunidad de manipularlos lo que me hacia más atractivo al sexo femenino. Nunca había tenido novia y no me considero feo quizás era cuestión de suerte. Mido 1.70 y soy moreno claro pelo castaño claro. Mi complexión es delgada, la naturaleza me dotó de un miembro no muy grande 16 cm pero de un grosor inusual 8cm erecto. Amo a las mujeres con grandes caderas y nalgas. Aquí es donde entra mi relato.
Conocí a una chica (que llamare JP) que tenía un cuerpazo. Delgada, no muy alta 1.50 morena clara, busto regular 34-b y un trasero con un par de piernas de película debajo de una breve cintura. Desde que la vi me di a la tarea de conquistarla, fue difícil pues ella solo tenia 16 años( yo tenía 19) y nunca había tenido novio pues sus padres la vigilaban de cerca pero aun con todo esto logré mi propósito.
Nos escapábamos de la escuela cuando no teníamos clase y como yo tenía auto siempre nos íbamos lejos de allí. Cuando estábamos solos en el cine o en el auto no perdía la oportunidad de poner mi mano en sus firmes piernas y digo solamente las piernas pues no me dejaba pasar a más.
Pasó un año desde que la hice mi novia y para celebrarlo nos fuimos a un balneario. Ahí pude observar con gran detalle lo hermoso de su cuerpo, aunque tenía un traje de baño que tapaba gran parte de su cuerpo, no podía ocultar ese gran trasero y piernas que tenía. Pero ahí me di cuenta de que poseía también un tremendo pubis muy abultado, no se si de grasa o de una gran mata de vello. Nos divertimos de lo lindo y regresamos a casa no sin antes de tener una sesión de caricias y besos muy intensa.
Como sus padres ya me conocían, poco a poco nos permitían salir más tiempo y eso rindió sus frutos. Ella a cada día se transformaba más en mujer pues ya había cumplido y se acentuaron sus curvas para mi beneplácito y en nuestro segundo aniversario decidimos entregarnos uno al otro. Salimos como siempre un domingo fuimos al cine y escogí una película con cierto contenido erótico para ir ambientando el momento. Dio resultado nos fuimos a un hotel al cual nos metimos muy rápido por temor a que nos vieran.
Ya dentro de la habitación, ella saco de su bolso una botella de vino ligero el cual empezamos a beber. Ella no estaba acostumbrada a beber ese tipo de vino y rápidamente empezó a desinhibirse por el efecto del alcohol. Yo estaba un poco más sobrio y empecé la acción. Iniciamos con una serie de besos y caricias y nos fuimos despojando de nuestras ropas. El quedar en ropa interior me di cuenta que se había puesto un conjunto muy sexi de bra y tanga de color negro. La recosté sobre la cama, desabroche su bra y empecé a besar sus senos firmes y con un pequeño pezón que creció al contacto de mis caricias. Ella suspiraba y empezaba a sudar me decía que nos me detuviera que estaba sintiendo muy rico. Yo seguí besándola y acariciando sus senos. Poco a poco fui bajándome hasta llegar a esa tanga, que no era muy pequeña, pero que me permitía ver y palpar ese pubis tal abultado. Llené de besos su plano vientre virgen sin marcas y firme. Le quite la tanga para poder quitarme la duda de aquel abultamiento y ante mi apareció un monte de Venus de un tamaño fuera de lo normal y sus labios mayores no se quedaban atrás pues eran mucho muy carnosos que prácticamente mantenían oculto todo vestigio de vulva y cubierto de abundante y rizado vello castaño oscuro muy tupido lo que hacia que aparentara mayor tamaño, para mi lo consideraba muy raro para la edad que tenía mi novia. De acuerdo a revistas y películas porno que había visto, empecé a besar y a acariciar todo aquella virgen vulva que destilaba líquido lubricante en gran cantidad. Le separe las piernas para admirar en todo su esplendor aquella vulva tan peculiar pues tuve que separar con los dedos aquellos grandes labios carnosos y vi que tenia un clítoris de gran tamaño no era como los que había visto en revistas o en libros que son pequeños. Verdaderamente era muy grande unos 2 cm. esa visión me excito mucho pero aun no descubría otra gran parte de esa vulva, que eran sus labios vaginales que salieron de entre sus carnosos labios mayores. Los tomé delicadamente con mis dedos y los estire y alcanzaron unos 5 cm de largo eso si muy simétricos al separarlos pude ver su himen intacto como un anillo dejando al centro un pequeño orificio. Le pregunte porque de su tamaño y me dijo que cuando cumplió 15 años le empezó a crecer toda sus genitales y que la tuvieron que llevar con un ginecólogo de niñas y dijo que era normal que no todas las mujeres eran iguales y mientras no molestaran que no había problema.
Ella estaba cada vez más excitada y desinhibida, decía palabras que no esta acostumbrada a mencionar: "Cógeme, soy tu puta, quiero tu verga dentro, etc."
Yo ya tenia muy duro mi pene y estaba dispuesto a metérselo cuando me dijo:
Ahora me toca a mí.
Acto seguido se incorporo y me puso de espaldas a la cama. Se monto sobre mi pecho y empezó a frotar toda su vulva sobre mí. Se sentía fantástico el roce de sus colgantes labios vaginales y sus vellos. Me dio la espalda y me saco el calzoncillo de un tirón. Al ver mi pene se quedo un momento quieta, pensativa y me dijo:
Eso, no me va a caber, esta muy gruesa.
A lo cual respondí:
Ya veremos, claro que te dolerá un poco pero pienso que te gustará.
Puso su boca sobre la cabeza de mi pene y empezó a besarlo y acariciarlo lo chupaba y con trabajo lograba meterse la mitad. Yo jale sus enormes caderas para acariciarle las nalgas y ella sola me acerco su vulva a mi boca haciendo un perfecto "69". Yo besaba esos enormes labios vaginales, los cuales fueron estirándose cada vez más a cada chupada que les daba, tanto crecieron como 8 cm que me era difícil tenerlos ambos en mí boca. Estaban muy hinchados y rojos casi morados y su clítoris rojo como cereza y casi del doble de tamaño, parecía un mini pene, evidencia de la gran excitación que tenía. De pronto sentí como se inundaba de un líquido mí boca y ella emitió un pequeño grito, no era orina simplemente no sabia a nada pero salía de su vagina, no lo pude contener y me mojo toda la cara y parte del cuello. Ella se apeno creyendo que se había orinado pues nunca había tenido un orgasmo, pero yo la tranquilice diciéndole que no era orina y que era consecuencia del orgasmo que tuvo.
De repente se levanta y se pone de pie y toma de un jalón mas vino directo de la botella. Me pide que me siente en un sillón individual que hay en la habitación. Quedo con mi gran pene apuntando hacia el techo. Ella toma otro trago de vino y abre sus piernas para ponerse entre las mías de frente a mí. Al besarme pasa a mi boca parte del vino. Levanta ligeramente sus caderas y pone sobre la punta de mi pene su lubricado orificio vaginal. Con sus pies sobre el piso, empieza a flexionar sus piernas para controlar la entrada de mi pene. Yo no me muevo por temor a lastimarla. Ella con una mano se separa sus labios vaginales y hace el intento por meter la cabeza de mi pene, pero no puede le duele mucho. Vuelve a intentarlo esta vez con más fuerza y por fin siento como ese pequeño obstáculo cede y penetra la cabeza de mi pene en tan apretado y virgen hoyito. Noto su cara de dolor y llanto pero lejos de quitarse flexiona más sus rodillas para terminar de penetrar todo mi pene. Veo como entre sus enormes labios vaginales fluye un poco de sangre y su clítoris termina por chocar contra mi pubis, uno de sus labios me llega a tocar el escroto de mis testículos de los estirados que están. Al sentirse completamente llena se quedo inmóvil, podía sentir cada pliegue de su vagina palpitar. Empezó a moverse con un cadencioso sube y baja muy despacio salía liquido lubricante en cada movimiento y gozaba el recorrido sobre todo mi pene y yo solo veía su rostro de satisfacción plena. Aceleró sus movimientos y su gran clítoris endurecido chocando contra mi pene y mi pubis, y de repente otro gran orgasmo acompañado nuevamente de líquido lubricante, pero esta vez fue un poco menos abundante. Se quedo quieta se puso de pie y me invitó a pasar a la cama. La puse de espaldas a la cama, tome sus piernas y puse en mis hombros y puse la punta de mi verga en su vulva, notando en sus rizados vellos hilillos de sangre. Empecé a empujar mi pene sobre esos apretados labios vaginales y siento como llego hasta el fondo de su vagina miro su rostro y me dice:
Lo quiero todo, métemelo más, por favor.
Este todo adentro siento como golpea el fondo.
Empiezo a bobear y en cada metida ella pide más y más. Siento como oprimo sus labios y su clítoris. Se inchan sus grandes labios y estrechan su entrada vagina me provoca mucha satisfacción siento una gran fricción en mi pene y sin aguantar más descargo todo mi semen dentro de ella. Al sentir que me venia ella me abraza fuertemente con sus piernas y termina también con una fuerte contracción de su vagina que aprieta mi pene como si fuera una mano, soltando a la vez un fuerte grito.
No deja de apretarme con sus piernas, no quiere que me retire. Así pasaron como 10 min. Y mi pene se puso nuevamente duro dentro de su vagina. Cambiamos de posición poniéndose en cuatro patas. Sus nalgas eran fantásticas enormes vi como colgaban sus labios vaginales, se los tome y se los metí junto con mi verga a su vagina. Eso la hizo volar, ni en una película porno se había visto esta maniobra yo metía y sacaba muy despacio mi pene para evitar que se salieran sus labios. Tanta carne dentro era fabuloso y las sensaciones son indescriptibles. Después de 20 minutos así, volvimos a terminar con otro orgasmo. Terminamos tan cansados que nos quedamos dormidos. Al despertar corrimos al baño a bañarnos con sendas gorras de baño y salimos para irnos rápidamente a nuestras respectivas casas.
Si quieren saber que es lo que se puede hacer con tan grandes labios vaginales pronto volveré a escribir. Adiós