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DESVIRGADA EN EL METRO
El Jueves por la noche estaba demasiado cansada, sólo
pensaba en llegar a casa a dormir, desafortunadamente al llegar al
estacionamiento me encontré con la desagradable sorpresa de que a mi auto lo
había golpeado una de las camionetas de la escuela donde estudio, ya había
varas personas alrededor del auto, me sentí súper enojada, sobre todo al
descubrir que el golpe en la salpicadura no permitía que mi auto se moviera,
tenía las dos llantas del lado derecho destrozadas, arregle lo necesario
para que el seguro cubriera los daños de todo, me consiguieron un taxi y
llegué a la una de la madrugada a mi casa.
Al día siguiente me encontré con la desagradable experiencia de viajar en el
transporte público de la ciudad de México, decidí tomar un taxi debido a que
pensé que era lo más rápido, sin embargo debido al desvelo de la noche
anterior salí de mi casa 40 minutos después de lo que acostumbro. Al llegar
a la calzada de Tlalpan me di cuenta que no iba llegar a tiempo, el tránsito
estaba pesadísimo esa mañana, de repente nos detuvimos completamente, había
una manifestación y quedé ahí sin poder hacer nada, después de 15 minutos
pagué el taxi y empecé a caminar a la estación del metro.
La estación estaba a reventar, había miles de personas y como el metro era
el único medio de transporte todo mundo quería llegar a él, tardé casi 15
minutos en llegar al andén, hacía mucho tiempo que no subía al metro.
Desde antes de llegar al andén empecé a sentir los toqueteos en las piernas,
pompas, caderas... decididamente la ropa que había escogido para ese día no
era la adecuada, no es que fuera vestida demasiado provocativa, una falda de
mezclilla, mis converse y una playera blanca.
Cuando llegó el tren no me fue posible resistir mucho los empujones,
prácticamente me subieron mientras sentía las manos en mis nalgas, incluso
algunas intentaban buscar mi monte de Venus.
Un tipo se coloco a un lado de mi me daba cuenta que
debía sentir, perfectamente algo parecía seguir creciendo, se notaba que
estaba muy excitado por su respiración.
Después de un rato se puso completamente detrás de mí, sentía su pecho
contra mi espalda, sus manos rozando mis caderas y su pene fuertemente
pegado a mí con una erección enorme, esto me excitaba muchísimo sentía como
mi tanga se iba mojando cada vez más.
Las estaciones avanzaban poco a poco, pero en determinado
momento el tren se detuvo y unos momentos después algunas luces se apagaron,
dejando todo en penumbras, frente a mi se había acomodado una señora con un
enorme bolso que me apretaba hacia atrás y a mi lado derecho una familia
completa, por lo que sólo él seguía tocándome.
A cada momento me sentía más excitada, tenía su pene justo entre mis nalgas
y al ser más alta que él sentía como la cabeza de su miembro se recargaba en
mi cintura, lo que al principio habían sido roces ahora eran caricias
descaradas sobre mi falda, recorriendo mis nalgas y caderas, también sentía
su respiración muy cerca de mi cuello, me sentía totalmente mojada y
empezaba a necesitar algo más de la situación.
Poco a poco bajé mi mano derecha y comencé a tocarme sobre la falda, empecé
a masturbarme muy lento, toda la situación era muy excitante, así que los
movimientos circulares que estaba haciendo sobre mi clítoris se fueron
haciendo cada vez más rápidos, a los dos minutos estaba a punto de tener un
orgasmo... pero... no pude terminar, me faltaba algo más, a pesar de que lo
intenté
Un poco más no conseguía mi orgasmo. Sólo me estaba
excitando más.
En ese momento perdí el control de lo que hacía, mientras revisaba muy
atentamente a mi alrededor y aprovechando la penumbra dentro del vagón, subí
mi falda poco a poco, cuando mis nalgas empezaron a descubrirse sentí la
mano del chico sobre mi piel, él soltó unos pequeños gemidos casi en mi
oído.
Eso fue suficiente para que el recorriera todas mis
nalgas con sus manos, incluso intentaba tocarme por enfrente sin conseguirlo
completamente, después se dedicó a buscar mi tanga entre mis nalgas, cuando
al fin la encontró la hizo a un lado y empezó a intentar meter un dedo en mi
ano, lo hacía muy bruscamente, tuve que cerrar muy fuerte la boca para
evitar mis suspiros y gemidos.
Por un momento sentí que él dejaba de tocarme, estaba a punto de voltear a
ver que hacía cuando sentí su pene desnudo contra mis nalgas, estaba
calientísimo y muy duro, enorme realmente, de unos 20 ó 25 cm., me paré en
las puntas de los pies mientras él empujaba contra mis nalgas, prácticamente
quedé montada en su pene su cabeza quedaba justo sobre mi clítoris, no
quería que me penetrara así que cerré mis muslos y sólo lo dejaba moverse lo
suficiente para sentir como parte del tronco y su cabeza rozaban mi
clítoris.
Cada momento me sentía más y más excitada, mi vagina estaba mojadísima y
sentía como mis jugos escurrían hacia mis muslos, ya completamente fuera de
control, me paré en las puntas de mis pies sintiendo la cabeza de su pene
justo en mi entrada, me dejé caer y sentí como entraba casi la mitad de su
pene de un solo golpe, en ese momento tuve el primero orgasmo, el chico me
bombeaba con fuerza, sin embargo sólo duró unos 2 minutos antes de inundarme
con su semen, cuando sentí como los chorros entraban en mi, tuve otro
maravilloso orgasmo, apenas pude contener mis gemidos.
Al bajar del vagón el bajo detrás de mi y me dio un papelito que decía: ¡que rico cojees mami¡ y un numero de teléfono. Salí del metro y tomé otro taxi, llegué a los 5 minutos a mi escuela y ahí me apresuré a ir al sanitario y limpiarme, me pareció increíble la cantidad de semen que salía de mí. Esa fue mi primera vez.